Claire Mercer estaba perdiendo mucha sangre durante el nacimiento prematuro de sus gemelos cuando vio a Vanessa, la amante de su marido, al otro lado del cristal.
Daniel llegó corriendo al hospital, pero en vez de entrar con su esposa, se quedó junto a Vanessa.
Poco después, Claire perdió el conocimiento.
Mientras los médicos intentaban salvarla, Vanessa susurró:
— Si no sobrevive, por fin podremos dejar de escondernos.
Daniel se apartó de ella, horrorizado.
En ese momento salió la doctora Brooks.
— Claire está viva. Y los dos bebés también.
Daniel respiró aliviado.
Pero la doctora añadió:
— Antes de perder el conocimiento, su esposa escuchó más de lo que ustedes creen. Y una enfermera acaba de escuchar esta conversación.
Vanessa palideció.
Horas después, Daniel entró en la habitación de Claire y trató de tomarle la mano.
Ella la apartó.
— Cuando más te necesitaba, elegiste quedarte con ella. Ya no tienes que elegir nunca más.
Claire solicitó el divorcio poco después.
Vanessa abandonó a Daniel cuando comprendió que su vida perfecta había desaparecido.
Claire salió del hospital semanas más tarde con sus dos bebés en brazos.
Había estado a punto de perderlo todo.
Pero terminó recuperando algo mucho más importante: su propia vida.