Renunció… y esa noche su jefa apareció en su puerta

Daniel Reyes dejó su trabajo en Cross Group porque estaba cansado de perderse la infancia de su hija Mia por culpa de las exigencias de Vivien Cross.

Durante dieciocho meses había soportado llamadas a medianoche, reuniones inesperadas y jornadas interminables.

Cuando finalmente renunció, Vivien apenas reaccionó.

Pero aquella misma noche apareció en su apartamento bajo la lluvia, con una maleta.

Daniel pronto descubrió que todo lo que creía saber sobre ella era falso.

Vivien había sido fría a propósito porque su hermanastro Marcus vigilaba a cualquiera que se acercara demasiado a ella. Otros empleados ya habían sufrido acusaciones falsas y carreras destruidas.

Entonces llegó la revelación más inesperada.

Vivien había creado en secreto un fondo con su propio dinero para pagar el costoso tratamiento médico de Mia.

— ¿Por qué hizo algo así? —preguntó Daniel.

Vivien bajó la mirada.

— Porque nunca fuiste solo un empleado para mí.

Dentro de la maleta también llevaba documentos que demostraban que Marcus y uno de los directivos llevaban años manipulando cuentas y perjudicando a quienes podían descubrirlos.

A la mañana siguiente, Daniel acompañó a Vivien a reunirse con sus abogados.

Las pruebas llegaron al consejo y a las autoridades. Marcus fue apartado de la empresa mientras comenzaba una investigación formal.

Semanas después, Vivien ofreció a Daniel recuperar su antiguo puesto.

Él negó con la cabeza.

— Como empleado, no.

Vivien sonrió tímidamente.

— ¿Y si te invito a cenar?

Mia, que estaba junto a su padre, susurró:

— Di que sí.

Daniel se echó a reír.

Y esta vez aceptó.

Por primera vez, Vivien Cross entró en su vida sin una agenda, sin una emergencia y sin ninguna llamada de trabajo.

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